El roscón de Reyes

Lo mejor de que terminen las fiestas navideñas es la llegada de los Reyes Magos cargados de regalos y, como no, poder degustar un tradicional Roscón de Reyes y sentirse muy afortunado si te toca la sorpresa que guarda en su interior. La tradición augura un año de buena suerte para quien la encuentre y ser proclamado “rey por un día”, aunque le tocará pagar el roscón, a menos que este también lleve un haba, pues entonces será quien la encuentre el encargado de pagar el roscón.

El roscón de Reyes

El roscón de Reyes tiene un origen pagano un tanto incierto, muchos historiadores centran el origen de la tradición en tiempos del Imperio Romano, cuando se celebraban las fiestas de las Saturnales, unas fiestas en honor a Saturno (dios de la agricultura) que se celebraban del 17 al 23 de diciembre. Durante las Saturnales, era costumbre un banquete público en honor del dios, hay historiadores que apuntan que existía la costumbre de esconder un haba en un lugar de la casa o entre la miga del pan, si un esclavo la encontraba era premiado con la libertad durante los días que durara el festejo.

Fiestas de las Saturnales

Las Saturnales se unían a las fiestas de principios de enero, para honrar al dios Jano (dios de las puertas, de los comienzos y los finales). En estos días de enero se solía elaborar unas tortas redondas hechas con higos, dátiles y miel que se repartían entre plebeyos y esclavos. En su interior, las tortas guardaban un haba seca como señal de prosperidad y el afortunado en encontrarla, era proclamado “rey por un día”.

El roscón de Reyes

La iglesia católica logró cristianizar esas fiestas paganas, superponiendo la fecha del nacimiento de Jesús al solsticio de invierno y en el siglo IV en occidente, se institucionalizó el día de Reyes. La tradición de comer el dulce que guardaba un haba en su interior reapareció durante la Edad Media como costumbre cristiana y pronto se extendió por Europa, alcanzando su mayor auge en la Francia de Luis XV. La fiesta de Le Roi de la Fave (el rey del haba) era una gran celebración en las que se comía un rico pastel, en forma de rosca, llamado Gâteau du Roi que escondía en su interior un haba, emulando la antigua tradición romana.

El roscón de Reyes

A España llegaría a lo largo del siglo XVIII, donde recibió una excelente acogida. La costumbre pronto pasó de los nobles al pueblo llano y el haba fue sustituida por una moneda (un doblón de oro), pero igualmente solía cubrirse de frutas caramelizadas y se comía en la fiesta de la Epifanía, el 6 de enero, siendo Madrid y Sevilla dos ciudades donde arraigó con más fuerza entre los maestros pasteleros de la época y poco a poco se extendió a todo el país y a sus colonias, sobre todo en México.

El roscón de Reyes

Los ingredientes básicos poco han cambiado desde entonces, una mezcla de harina, azúcar, leche, mantequilla, huevos, levadura, agua de azahar y ralladura de naranja y limón, opcionalmente relleno de nata, trufa, cabello de ángel o crema pastelera, y salpicado de trozos de frutas confitadas de vivos colores. Ahora la moneda ha sido sustituida por una figurita u otro objeto de lo más diverso y, en muchos casos, ya no hay haba. Pero sigue siendo una tradición muy arraigada en España e indispensable para el día de Reyes.

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