Sin identidad, revisión primera temporada

ATENCIÓN SPOILER. Se recomienda no seguir adelante con la lectura sin haber visto completa la primera temporada.

La gran apuesta de esta temporada del grupo Atresmedia, en cuanto a ficción propia ha sido Sin identidad, una producción de Diagonal TV que se estrenó en mayo y que acaba de finalizar temporada con grandes datos de audiencia. Lo que ha hecho que ya esté confirmada una segunda temporada de trece episodios, cuatro más que la primera que sólo contó con nueve. Una serie sobre una mujer que descubre que fue una niña robada y comprada por sus padres, en una trama de robo de bebés en la que estaban implicados varios miembros de su familia. Debe ser que el tema de los niños robados está ya muy manido y lo han aderezado con una historia de venganza familiar al más puro estilo Revenge.

Sin identidad

María Fuentes (Megan Montaner) es una mujer de 27 años que tras una revisión médica rutinaria descubre que su madre no puede ser su madre biológica y que ha vivido engañada todos estos años. Enfadada con su padres, pero sin querer hacerles daño, empieza a investigar su origen y descubre una trama de bebés robados a su madres y vendidos a familias con recursos en el que está involucrado su tío Enrique Vergel (Tito Valverde) que es ginecólogo y también su padre, Francisco José Fuentes (Jordi Rebellón) que es juez. En sus investigaciones María contará con la ayuda de Pablo (Eloy Azorín), un experto informático y Juan Prados (Daniel Grao), un abogado que lleva más casos de niños robados.

Eloy Azorín y Megan Montaner

La historia se mueve en dos líneas temporales distintas, arranca en el año 2013, cuando María tiene 39 años y está presa en una cárcel china de la consigue huir. Gracias a una compañera de prisión consigue hacerse con una gran cantidad de dinero y vuelve a Madrid, convertida en Mercedes Dantés, para vengarse de los responsables de su encierro. Es entonces cuando la trama se remonta al año 2001, cuando María descubrió que los que ella creía sus padres, en realidad la compraron. Así, cada episodio comienza y termina con las reflexiones de María/Mercedes, en 2013, y sus planes de venganza y toda la parte central se desarrolla en 2001, narrándonos como descubrió su pasado y como terminó en prisión.

Megan Montaner como Mercedes Dantés

Y es en este punto donde la serie empieza a flaquear, primero porque toda la trama de 2013 que hemos visto en la primera temporada parece otra serie, a mí siempre me dio la sensación de que se había añadido después. Ahora que me estoy documentando para escribir esta reseña me entero que la serie, originalmente, se titulaba Robada e iba a ser una historia de niños robados, pero debe ser que nos les gustó el resultado y añadieron toda la parte de la venganza y pasó a llamarse Sin identidad. El caso es que los saltos en el tiempo están ensamblados de forma rara y la trama no fluye.

María con 27 años y Mercedes con 39

Pero lo que más me molesta, no descartó que sea envidia, es el aspecto de la protagonista con casi 40 años y después de pasar 12 en una cárcel china, luce más hermosa y radiante que cuando tenía 27. Se quitó la cicatriz de la cara (el único signo externo de su paso por prisión), oscureció el tono de su pelo, se puso lentillas azules y a correr. Como si de Clark Kent se tratara, ya no la conoce nadie, o eso se piensa ella, pues en cuanto sale a la calle y se cruza con su antigua profesora de piano, la reconoce al instante. Tengo entendido que este pacto con el diablo de la actriz Megan Montaner fue uno de los temas más comentados en Twitter la noche del estreno de la serie.

Las dificultades de una cárcel china

Aunque lo peor es que la serie carece de originalidad, las influencias de El Conde de Montecristo y Revenge son demasiado evidentes. Las similitudes con la novela de Alejandro Dumas son claras, empezando por que comparten el apellido Dantés y Mercedes era el nombre de la prometida de Edmundo. Ambos protagonistas fueron encarcelados injustamente en una trama en la que están implicados sus familiares, incluso en las dos historias tiene un papel importante un primo enamorado en secreto de su prima, Mercedes en un caso y María en el otro. Los dos permanecerán en prisión un tiempo parecido (10 y 12 años), conseguirán una gran cantidad de dinero gracias a otro prisionero con el que entabla amistad, cuyas celdas están comunicadas con un túnel y también ambos escapan de prisión envueltos en el sudario de su amigo que es tirado al mar. En cuanto a la serie Revenge, siempre han admitido que es una actualización de El Conde de Montecristo, algo que deberían haber hecho los responsables de Sin identidad.

Victoria Abril es Fernanda

A pesar de todo, hay cosas interesantes en la serie, como la presencia de Victoria Abril que interpreta a Fernanda, la madre biológica de María. La veterana actriz no defrauda y ofrece una interpretación creíble, a pesar del acento andaluz y de que en su primera aparición se les fuera la mano con la caracterización y más que una persona de pocos recursos económicos pareciera un homeless. Victoria brilla con luz propia y ha sabido crear un personaje que se siente real y auténtico.

Verónica Sánchez es Amparo

Otra sorpresa ha sido Verónica Sánchez que interpreta a Amparo, hija de Fernanda y hermana melliza de María, separadas al nacer sin el consentimiento de su madre. Verónica ya no es la adolescente insulsa que conocimos en Los Serranos y ha sido capaz de construir un personaje que se siente muy real, una mujer con carácter, fuerte y decidida a la que nunca han regalado nada y ve en la familia Vergel una forma de conseguir dinero fácil. A pesar de su mala leche, sus miradas desafiantes, esa forma brusca de decir las cosas y de ser responsable directa del destino de su hermana, Amparo tiene su corazoncito y puede darnos alguna sorpresa en la próxima temporada. También nos ha permitido disfrutar de nuevo en televisión del actor Antonio Hortelano (Compañeros) y Miguel Ángel Muñoz (Un paso adelante).

Megan Montaner y Miguel Ángel Muñoz

También hay que decir que han puesto mucho cuidado en el tema de la ambientación y se nota claramente que son dos épocas distintas, por la ropa, los teléfono móviles, los televisores, los coches y hasta las ubicaciones en la ciudad de Madrid, la parte del presente está rodada en zonas como Azca, Gran VíaCuatro Torres Business Area que es una de las más nuevas de la ciudad. Sin embargo para la parte del pasado (2001), los exteriores nos mostraban zonas cercanas a la calle Segovia y a las Vistillas, una zona más histórica de la capital.

Las vistas desde casa de María

En fin, una serie que empezó bien, pero que han llenado de paja y tramas secundarias que no llevan a ninguna parte y que aportan muy poco al tema de la venganza. El ritmo es muy lento, los episodios muy largos, tiene una torpe dirección de actores y unos diálogos sin la intensidad y la naturalidad que deberían. Si bien la mayor parte de los actores resultan creíbles (Megan Montaner, Tito Valverde, Victoria Abril, Verónica Sánchez, Eloy Azorín o Elvira Mínguez), la presencia de otros, como Lydia Bosch o Miguel Ángel Muñoz, resulta molesta. Espero que la segunda temporada llegue con ideas renovadas y gane en ritmo y fuerza narrativa.


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