The Following, revisión tercera temporada

ATENCIÓN SPOILER. Se recomienda no seguir adelante sin haber visto completa la tercera y última temporada de The Following ya que contiene detalles concretos de la trama.

Tercera y última temporada de The Following que, con quince nuevos episodios, pone fin a las aventuras del exagente del FBI Ryan Hardy. La trama arranca un año después de los acontecimientos finales de la segunda temporada y volvemos al punto de partida, Joe Carroll (James Purefoy) ha sido juzgado por sus delitos y está esperando su ejecución, para la queda un mes. Ryan Hardy (Kevin Bacon) ha conseguido pasar página y ahora sale con una guapa doctora, el romance de su sobrina Max (Jessica Stroup) y Mike Weston (Shawn Ashmore) duró apenas un mes, pues él se obsesionó con encontrar a Mark Gray (Sam Underwood) y hacerle pagar por la muerte de su padre. Max ahora sale con otro agente del FBI, Tom Reyes (Gbenga Akinnagbe), y parece que sus sentimientos hacia Mike todavía perduran, aunque mezclados con algo de resentimiento.

Shawn Ashmore, Jessica Stroup y Kevin Bacon

Justo cuando Mike regresa a la ciudad, se producen unos asesinatos en una habitación de hotel con un mensaje que dice “Ryan Hardy Lies” (Ryan Hardy miente). Parece que Mark y dos de sus seguidores, Daisy y Kyle, están recreando la muerte de la madre y del hermano gemelo de Mark con la intención de que Hardy admita que los ejecutó. Para lo que secuestraran y mataran a periodistas, bomberos y hasta un compañero del FBI al que meten en una pequeña caja. Ryan se da cuenta que el fin de tanta violencia es desacreditar al FBI para que su declaración en el juicio del doctor Arthur Strauss (Gregg Henry) pierda fuerza, lo que consiguen cuando secuestran y matan a la periodista Carrie Cooke, un testigo clave, así que el juicio es sobreseído. Aunque, de manera extra oficial, Ryan, Max y Weston persiguen a Strauss que ha quedado libre, con la intención de atraparle y acusarle de la muerte de Kyle y la periodista. Pero Strauss consigue huir después de que Daisy deje mal herida a Max.

Ryan visita Joe Carroll en la cárcel para pedirle que ayude a encontrar a Strauss, a lo que accede a cambio de que Ryan se comprometa a visitarlo con regularidad, Carroll sugiere que Strauss puede haber buscado la ayuda de su mejor alumno. El FBI localiza una zona cercana donde hay un número muy alto de personas desaparecidas y dan una cabaña donde encuentran a Strauss muerto, efectivamente se había reunido con su mejor alumno, Theo (Michael Ealy), que al ver que su identidad secreta puede estar comprometida prefirió matarlo. Con Strauss muerto y Carroll a punto de ser ejecutado, la trama de la serie se centra en encontrar a Theo, del que sospechan que es un hábil hacker que sabe borrar muy bien sus huellas. Consiguen encontrarle, para descubrir que ha matado a su mujer y casi lo consigue con sus hijos y que ha huido, aunque también descubren que se trataba de una identidad falsa que se había creado huyendo de su verdadero origen. Así que los cinco capítulos restantes se centraran en encontrarle pues Theo quiere vengarse de Ryan por verse obligado a renunciar a su familia.

Michael Ealy y Jessica Stroup

Mientras Ryan se obsesiona cada vez más con Carroll, hasta sueña con él, pero se niega a ir a ver su ejecución, pero Carroll consigue un arma y se atrinchera en la cárcel con unos rehenes con la única petición de que Ryan le visite. Después de un tenso episodio de amenazas y confidencias, Ryan admite que sueña con él, lo que deja a Carroll satisfecho que libera a los rehenes y acude a su ejecución con Ryan de testigo. Esa noche, Ryan vuelve a beber e imagina que lo hace junto a Carroll, algo que le pasa factura pues Gwen (Zuleikha Robinson) rompe con él definitivamente a pesar de estar embarazada, aunque más adelante le permite interesarse por el embarazo a cambio de que se rehabilite.

El cerco a Theo se estrecha y él recurre a una mujer, Eliza (Annet Mahendru), con influencias en las altas esferas. Ryan consigue encontrar a Penny (Megalyn Echikunwoke), una especie de hermana para Theo y la única persona por la siente verdadero cariño, la secuestra y tortura pero no consigue nada. Por su parte, Mark y Daisy han capturado a Mike, aunque Theo no le deja terminar su venganza ya que quiere cambiar a Mike por Penny. A espaldas del FBI, Ryan acepta el intercambio a sabiendas de que Theo intentará matarlos a todos, efectivamente lo intenta, pero la única muerte es la de Penny, mientras Theo y Daisy escapan. Después de los duros momentos pasados Max y Mike, por fin, se declaran su amor para ser sorprendidos por Mark que apuñala gravemente a Mike, aunque le quedan fuerzas para dispar y matar a Mark cuando se disponía a atacar a Max que estaba bloqueada.

Jessica Stroup y Shawn Ashmore son Max y MikeImágenes © Giovanni Rufino/FOX.

Conscientes de que Theo puede atacar a cualquiera de ellos se reúnen todos en el hospital mientras Mike es operado a vida o muerte. Mientras Theo consigue saltarse el aislamiento del agente Mendez y secuestrarla junto a su familia para conseguir que Ryan se reúna con él. Sabiendo que es una trampa todo el FBI cerca la casa, consiguen matar a Daisy pero Theo escapa. Ryan lo persigue y consigue dar con él, pero los hombres de Eliza también, está interesada en lo que pueda saber Ryan de ella y su modo de vida, cuando confirma que no sabe nada desaparece, dejando que los dos se las arreglen como puedan.

Theo se ha enterado que Gwen está embarazada, así que consigue secuestrarla pero tiene a Ryan siguiéndole muy de cerca que consigue asaltarle y dispararle en la cabeza para, a continuación, caer los dos por una cascada. Ninguno de los cuerpos aparece y el FBI los da por muertos, más tarde vemos a un tipo que llega a hurtadillas al hospital, es Ryan Hardy que ha conseguido sobrevivir y ha fingido su muerte para no volver a poner en peligro la vida de sus seres queridos. Ryan visita a Lisa (Diane Neal), un agente del FBI que pasaba información a Eliza, parece que Ryan quiere encontrarla y terminar con su organización. Ryan observa en la distancia como Gwen y Max visitan a Mike que continúa recuperándose, abandonando el hospital sin que nadie le vea.

Ni el carisma de Kevin Bacon, el buen hacer de Shawn Ashmore, el toque femenino de Jessica Stroup o Zuleikha Robinson, ni siquiera un villano como James Purefoy que ya no daba más de sí, han conseguido mantener el nivel marcado por un más que interesante episodio piloto que no tenido una continuidad a su altura.

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