Breaking bad, rendirse a la evidencia

Vaya por delante que soy plenamente consciente que llevo dos años de retraso, siempre sentí curiosidad por una serie tan aclamada como Breaking bad y tenía ganas de verla, pero no terminaba de sacar tiempo. Por fin este verano ha llegado su momento, dos años después de que la serie terminara sus emisión en Estados Unidos, allá por septiembre de 2013, y mi primera conclusión es un viejo refrán castellano: “algo tiene el agua cuando la bendicen”.

Breaking bad

A estas alturas ya habréis oído más de una vez que Breaking bad está considerada como una de las mejores series de televisión de todos los tiempos, un éxito rotundo de crítica y público, desde la primera temporada a la última. Su audiencia fue aumentando progresivamente, llegando a ser uno de los programas de televisión por cable más vistos en los Estados Unidos en 2013, la audiencia de la segunda mitad de la quinta, y última temporada, duplicó a la de la primera parte, todo un éxito para la cadena AMC. La temporada final se emitió en dos partes de ocho episodios cada una, la primera en el verano de 2012 y la segunda en el verano de 2013.

Poco más hay que añadir a lo ya dicho por tantos críticos, una serie perfecta con un guion sólido e inteligente, bien planificado y mejor ejecutado. Tan solo una serie de reflexiones sobre esos factores que la han hecho tan grande, eso sí, si eres de los pocos que aún no has visto la serie te recomiendo no seguir pues habrá spoilers y muchos.

  • Empecemos por el título, nunca un título fue tan explícito de lo que venía a continuación. “Breaking bad” podría traducirse como “volviéndose malo” y de eso precisamente trata esta serie, de como un simple y anodino profesor de instituto se convierte en un ser maquiavélico y sin escrúpulos dispuesto a todo por lograr sus fines. Un fin noble, en principio, como es dejar a su familia en la mejor situación económica posible después de serle diagnosticado un cáncer inoperable.

Bryan Cranston es Walter White

  • Una vez vista completa es evidente que su creador Vince Gilligan tenía muy claro desde el principio que quería contar y como, ciñéndose a una única historia central con un inicio, un desarrollo y un final (vaya final). Sin caer en la tentación de alargarlo y estirarlo aprovechando el tirón de la serie y, aunque hay tramas paralelas, todo está directamente relacionado con el tema central. Dejando para la posteridad el prototipo de la perfecta narración cinematográfica aplicada al formato televisivo.
  • Tan bien planificado tenía todo Gilligan que su montaje resulta fascinante. Esas desquiciantes escenas del futuro o del pasado con las que empezaban algunos episodios que te dejaban perplejo tratando de ubicarlas en la historia y que parecían no tener nada que ver con el relato pero que de pronto cobraban todo el sentido dejando al espectador sorprendido de nuevo. Recuerdo aquel niño en su motocicleta recogiendo arañas en el desierto con el que empezaba un episodio de la quinta temporada, fue terriblemente brutal descubrir que pintaba en la historia. Míticas son también esas misteriosas escenas que salpican toda la segunda temporada, con ese oso de peluche rosa a medio quemar y trozos de metal esparcidos por el jardín… para alucinar una vez más con el momento en que todo tiene sentido.

Breaking bad

  • Gran parte del magnetismo de la serie reside en un estilo visual único. Michael Slovis, el director de fotografía, ha sabido crear una marca clara e identificable, auténtica poesía visual que ha logrado mostrarnos los desiertos de Nuevo México como nunca antes se habían visto con unos llamativos colores que han dado a la serie un marcado carácter cinematográfico. Iluminaciones muy cuidadas, con la luz perfectamente mediada y donde han jugado un gran papel los claroscuros. Muy característicos los planos subjetivos donde se muestra la escena desde el punto de vista de un objeto: el interior de la secadora, debajo de una mesa, de la rejilla de la barbacoa o el interior de un tubo. Esos perfectos planos cenitales con la cámara colocada encima del personaje acentuando el dramatismo, recordad la escena final de la serie. En fin, encuadres, perspectiva, primerísimo primer plano, movimientos y tiros de cámara realmente memorables que consiguen una belleza y una potencia que marcan el ritmo narrativo y le confieren gran parte de su fuerza.
  • Perfecta también la construcción de unos personajes multidimensionales, llenos de aristas y recovecos con los que empatizamos desde el primer momento: villanos de buen corazón, otros que son pura maldad y una mayoría de gente corriente que tan sólo quiere continuar con su vida. Destaca, por encima de todos, su protagonista, Walter White, un tipo sin ambición ni maldad que lentamente se transforma en Heisenberg, un señor de la droga. Por cierto, un nombre que no creo que fuera elegido al azar.

Aaron Paul es Jesse Pinkman

  • Me llama la atención el respeto con que Jesse Pinkman se dirige a Walter, siempre le trataba de usted y nunca dejó de llamarle Señor White, ni en los peores momentos (“pues hágalo usted” es la última frase que le dice). Después de todo lo que pasan juntos y aunque Walter quiere matarle un par de veces, siempre se han tenido cariño y sobre todo respeto. Aquí me viene a la cabeza otra vez Heisenberg y su principio de incertidumbre ya que se puede aplicar perfectamente a la compleja relación que se establece entre ambos pues nunca llegamos a saber con certeza si están en el mismo lado y hacia donde se dirigen pues los cambios en la vida de uno afectan al otro.
  • ¿He dicho ya que no soporto a Skyler?, no puedo con ella, no me gustó ni siquiera en la primera temporada cuando aún eran una familia feliz. Demasiado mojigata y perfecta para mi gusto, aunque lo peor del personaje es la falta de coherencia y la doble moral. No me gusta lo que haces, eres un mala influencia para mis hijos y todos corremos peligro a tu lado, pero trae el dinero que vamos a comprar un lavadero de coches y así podemos blanquearlo. No querida, no funciona así, o estás dentro o estás fuera, no se puede estar en misa y repicando. Me he sorprendido al comprobar que no soy la única, por lo visto Skyler tiene una legión de haters que han dado mucha caña a Anna Gunn en las redes sociales, pobrecita, bastante tiene con ser recordada como uno de los personajes femeninos más odiados de la historia de la televisión. Menos mal que se puede consolar con los dos Premios Emmy consecutivos a mejor actriz dramática de reparto, en 2013 y 2014, que ha ganado gracias al personaje.

Anna Gunn es Skyler WhiteImágenes © AMC

  • Ozymandias es el título del capítulo 14 de la quinta temporada (el número 60 del total), es el episodio en el que se hace evidente la caída de Walter White ya que pierde prácticamente todo su dinero, su hijo Junior se entera de sus actividades al margen de la ley y cuñado Hank muere. Ozymandias también es el título de un soneto escrito por el poeta romántico Percy Bysshe Shelley. “Ozymandias” hace referencia al nombre griego del faraón egipcio Ramsés II y habla del destino y de los estragos del tiempo, como todos los personajes y los imperios, por grandes que hayan sido, no son permanentes y sus legados están predestinados a la decadencia y el olvido. Perfectamente aplicable al colapso de W.W. después de la grandeza, no digáis que Vince Gilligan no es jodidamente bueno. La cadena AMC promocionó la segunda parte de la quinta temporada con un teaser trailer en el que podía verse a Bryan Cranston recitando el poema:

Conocí a un viajero de una tierra antigua
que dijo: dos enormes piernas pétreas, sin su tronco
se yerguen en el desierto. A su lado, en la arena,
semihundido, yace un rostro hecho pedazos, cuyo ceño

y mueca en la boca, y desdén de frío dominio,
cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones
las cuales aún sobreviven, grabadas en estos inertes objetos,
a las manos que las tallaron y al corazón que las alimentó.

Y en el pedestal se leen estas palabras:
“Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes
¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!”

Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia
de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas
se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas.
(Ozymandias, Percy Bysshe Shelley)

Ya sabéis cual es el siguiente paso que me toca ahora ¿no?… Better call Saul.

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